Es translúcido, a prueba de pudrición, tres veces más rígido que la madera original y más resistente al fuego. Así es la innovación del arquitecto Timothée Boitouzet, quien desarrolló este producto luego de estudiar biología molecular en la Universidad de Harvard.

Las ciudades sustentables son un hecho. Y además de las prácticas de reciclaje o cambios en los hábitos de transporte de sus habitantes, las construcciones juegan un papel fundamental, sobre todo si se considera que para 2050 cerca del 75% de la población mundial vivirá en áreas urbanas. Y en este punto la madera aparece como un material constructivo para edificios de media altura, es cada vez más utilizada y pensada como una importante solución hacia el futuro.
“Para desarrollar las ciudades del mañana necesitaremos construir más rápido, de una manera más respetuosa con el medio ambiente. La madera será la solución, reconstituida a nivel molecular para que sea un material hiper resistente”, afirma a Le Monde Timothée Boitouzet, arquitecto que ha desarrollado una novedosa tecnología para otorgar mayor durabilidad y resistencia a este material.

Se trata de Woodoo, un proyecto a través del cual Boitouzet ha modificado molecularmente la madera haciéndola translúcida, a prueba de pudrición, tres veces más rígida que la madera original y más resistente al fuego.
Otra de las ventajas que presenta este tipo de madera modificada es que tiene la mitad de huella de carbono que el hormigón, 17 veces menor que el vidrio y 130 veces menos que el acero.
La madera utilizada por Boitouzet corresponde a aquella de carácter más débil que se encuentra en desuso. “En Francia, usamos solo el 50% de la tasa de renovación de la madera: 12% en la construcción y el resto para calentar. El 50% restante representa madera cortada para que el bosque respire, se apile y no se use”, explica el arquitecto en una entrevista con Le Monde y agrega: “Es esta madera la que me interesa, esta madera de la que no hacemos nada, que transformaré para hacer un material súper eficiente”.

Su método consiste en eliminar la lignina, uno de los componentes más importantes de la madera, y reemplazarla por una especie de plástico natural que al endurecerse hace que el material sea más denso, más resistente al fuego y lo mantiene a salvo de la pudrición.

Con este material reforzado, además de disminuir la huella a de carbono en la industria de la construcción, se podrán construir edificios de más de 35 pisos de altura con madera, superando en casi tres veces lo que se puede alcanzar con este mismo componente hoy en día.

Boitouzet desarrolló este proyecto luego de comenzar sus estudios en Japón, donde se dio cuenta de que las ciudades del futuro necesitaban materiales bajos en huella de  carbono. Posteriormente continuó sus estudios en biología molecular en la Universidad de Harvard y finalmente creó Woodoo, el material de última generación.

Woodoo fue ganador de los  EDF Pulse Awards en la categoría Smart City el año pasado y en 2016 Timothée Boitouzet fue elegido por el MIT como el joven francés innovador del año.